data:albel Diarios de Interrail

Hemos llegado a Estocolmo, no entendemos nada de nada, pero nada. Así que hemos decidido descansar un día aquí. Hemos organizado las maletas, delante de un río ha pasado un peruano que nos ha dado una tarjeta, una negra que nos ha traído un mapa de casa y un pavo que sonreía porque nadie sabe ciudades noruegas... nadie. Fabada litoral entre la fauna de Suecia. Y cambio de parque. Mañana sale el tren, muy pronto, a las 5 en la estación.
Buena gente esta de Estocolmo, nos da agua por doquier.
Hace un calor de muerte.

Hemos perdido el tren porque hemos dormido con los sacos pero el tren sale a las 14:34. Todo de puta madre, porros por todo, comida, agua. Por fín: ORGANIZACIÓN.

No parece que vayamos a ir a Narvik, pero hemos encontrado:

  1. Un conejo
  2. Gente de por todo
  3. Bichos saltarines que hemos rociado con Autan

Nunca vemos la noche, dura poco, 2 horas.

Linterna Dvd: “Sal de la casa
Caballero de la Muerte: “habitantes se os une un gran hermano

Hemos dormido en una especie de monasterio-colegio-casa-palacio-natural
(en el jardín, eh?).

RUMBO A OSLO

El tren es un coñazo, no podemos sentarnos, no podemos pagar con francos, y el aburrimiento es supino. Tenemos hambre, sed y ganas de fumar como locos.

Esto de Interrail tiene sus momentos porque los trenes, entre que debes pagar, tienes que ir con ojo para poder sentarte, no puedes pagar nada de la comida y bebida que venden. Apenas hay gente de IR con quien hablar, españoles pocos, exactamente 2. Vaya mierda, son las 18:45, llevamos horas de tren y todavía faltan 2 más. Alemanas.
Eso sí, da gusto caminar por el tren o por Suecia, todas son guapísimas rubias de ojos azules, en este tren, por ejemplo, había una parecida a Cameroon Diaz.
¡Tengo sed!
¿Por qué hace tanto calor en Escandinavia?

-¡Juan!, descubre el secreto oculto de la última página-